martes, 28 de febrero de 2012

Un don.

¿Tenerte lejos?
Un castigo.
¿Que vuelvas sin pedir permiso?
Un don divino.

Cómo me gusta...

Cómo me gusta ser la capitana de tu risa,
cómo me gusta sentir que tu llamada no es perdida,
cómo me gusta notarte cuando vienes a abrazarme,
cómo me gusta ver tus esfuerzos por consolarme,
cómo me gusta oír tu versión de los hechos,
cómo me gusta escuchar que yo no tengo precio,
cómo me gusta saborear el caramelo que es tu boca,
cómo me gusta oler ese perfume que me vuelve loca.

sábado, 21 de enero de 2012

La verdadera magia.

Después de todo, entre desempleo, boletines de notas llenas de suspensos, esfuerzos en las bibliotecas, matrimonios de apenas unos meses y vida humilde, se sale con ilusión. Y aunque ni si quiera la equipación fuera de la misma, todo tenía tanto glamour como un gran equipo de primera. Las ganas hacían que todo reluciera como el oro, regates perfectos, manos a la cara para esconder el sufrimiento, goles imposibles y porteros nerviosos. De las botas viejas salía la verdadera magia que hace que se disfrute.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Batallas.

Que nadie la preguntara por su estado de éxtasis en ese momento, nadie podía solucionar la discusión interna que tenía lugar en su cerebro: sí, pero realmente no merecía nada. No merecía que le diera vueltas a sus palabras, ni que escuchara cuando tratara de darle celos con otros nombres femeninos, ni cuando la sonreía escondiendo sus ojillos tiernos detrás de aquellas gafas de sol. Tampoco quería saber nada de él, pero se preocupaba tanto... Esa actitud de, como decían en ese barrio, "chulo-playa" era una adicción, una adicción tan seria que, tener el sindrome de abstinencia era decir poco para describir lo que ella sentía. Una batalla de recuerdos sucedía en su interior: las largas estancias en aquellas mesas verdes venian como una caballería pesada, trotanto desde la leganía, y parecía que no se cansarían nunca de luchar para ganar, pero los besos a otras llegaban en tanques , y todo lo demás se hechaba para atrás, aquella proposición matrimonial llegaba como el gran Napoleón, pequeña pero de gran importancia, pero al fin vencida. Aquello era incluso peor que la famosa guerra de los cien años. Y sólo habían pasado diez meses.

martes, 1 de noviembre de 2011

En la madrugada.

En la madrugada, no se oye nada, solo algún coche arrancando o algún trabajador que sale pronto de su casa. Allí no, allí no se oía nada, todo estaba completamente a oscuras. De repente, algo como un susurro me distrajo e hizo que me concentrara en él. Un susurro suave, ya no me acordaba de quién tenía a mi lado. Era su respiración mientras que estaba en brazos de Morfeo. Qué trierno sonido, qué bonito era.

sábado, 15 de octubre de 2011

La envidia.

La envidia es un una medalla que cuesta lograr. Es un galardón digno de reconocimiento. Es un triunfo en una guerra fría. Es un lento preocedimiento en el que, para llegar a la gloria hace falta mucha cruz. Es un periodo largo con pequeños golpes que, poco a poco, se hacen grandes palizas. Sus caricias, sus abrazos y sus besos los recibía yo a modo de goles en una final de Champions, y me daban el aliento que me faltaba cuando flaqueaba. Llorar por el cansancio a merecido la pena. He ganado yo, por mucho que tú intentes ganártelo en la cama.

martes, 11 de octubre de 2011

La Gran Vía fue cómplice.

La Gran Vía fue testigo, como ya lo fue otra vez, de aquellos gestos que lo delatan todo. De todas las miradas y de todas las palabras que llevan escondido otro significado. La confianza estaba allí, con las mismas miaradas de complicidad, con el mismo sentimiento de que, en el fondo, nada había cambiado por muchas cosas que hubieran sucedido, por muchos otros cuerpos que hubieran abrazado o por muchos otros labios que hubieran besado, que todo era igual, que sus opiniones importaban y que se echaban de menos por mucho que a veces les costara reconocerlo. La Gran Via, en toda su grandeza, y llena de gente, fue cómplice por una vez más y camufló el secreto, a voces, pero un secreto.